sábado, 23 de julio de 2011

Verlin El Bufón N°2

Por un pasillo de mármol lleno de exóticos diamantes y extrañas armaduras, por aquel pasillo caminaba un bufón con su ropa maltrecha y manchada de sangre, victorioso veía hacia adelante murmurando entre risas... “He hecho lo que tú nunca podrás hacer…”

Antes de terminar la frase, es tragado por una cegadora luz proveniente del final del pasillo.

Súbitamente Verlin despierta.

Verlin: ¿Qué fue eso?

Sin dejarle tiempo para reflexionar sobre el asunto, se da cuenta que ya estaba oscureciendo en el lugar y de un salto dice.

Verlin: Mierda, mierda ¿Qué hare? Mi papa me matara.

A toda prisa toma sus cosas y corre hacia el pueblo.

Al llegar al pueblo nota algo raro, a esa hora deambulaba una gran masa de gente, en vez de aquello no había nadie deambulando como si de pronto el lugar se hubiese convertido en un pueblo fantasma, sin embargo dura poco su inquietud al ser rápidamente reemplazada por una urgencia mayor.

Verlin: ¿Qué invento?... papa vi un fantasma y me desmaye, no, no,suena estúpido.

Verlin: ¡¡AAHHH!! Estoy perdido.

Después de un rato llega a su casa.

Verlin se encontraba frente a la puerta de su casa, indeciso la ve por unos minutos sabiendo que al entrar lo esperaría un gran castigo.

Verlin: Castigo aquí voy.

Al terminar de decir esas palabras golpea la puerta dándose cuenta que esta ya estaba abierta, ya dentro de su hogar trata de caminar silenciosamente con la intención de encontrar refugio en su habitación.
Entre paso y paso oye la voz de su padre decir “ Te esperaba hijo”

Verlin: Estoy muerto.

Resignado camina hacia la cocina encontrando a su padre de espaldas cocinando algo.

Verlin: Papa lo puedo explicar, yo…
(Súbitamente es interrumpido por su padre)

Papa: Sabes hijo, tu madre siempre dijo que nunca me gustaría cocinar pero creo que le estoy tomando el gusto.

De pronto Verlin horrorizado ve hacia el suelo, el cual estaba lleno de sangre proveniente de debajo de la mesa, con miedo pregunta.

Verlin: ¿Qué estas cocinando?

Su padre al oír la pregunta se agacha y toma algo proveniente de debajo de la mesa y responde.

Papa: ¿No es obvio?

Al levantarse mira a su hijo y con una sonrisa le muestra la cabeza de su madre.

De un grito Verlin sale corriendo del lugar, solo oye el frenético reír de su padre, nunca antes había corrido tanto en su vida, exhausto deja de correr y llorando ve como una docena de personas corren hacia él, todos con sus ropas manchadas de sangre, hasta que de repente el joven grita.

Verlin: ¡¡¡¡ QUE MIERDA SUCEDE AQUÍ ¡!!!!

A punto de ser alcanzando, los atacantes sin previo aviso son acribillados por una metralla de púas de hielo, Verlin en shock ve como uno de los atacantes se arrastra hacia el mirándolo con unos ojos completamente negros.

Antes de ser tocado por el moribundo atacante de la nada alguien aparece y le incrusta una espada en la espalda así acabando con la vida del pobre bastardo, todavía fuera de si Verlin ve como el individuo saca su espada del cadáver, sin embargo se oye decir.

Goldenwolf: Maldición Dargus había que reducirlos no matarlos.

Dargus: No veía otra opción.
(En un tono sarcástico)

El lobo dorado sin nada más que hacer le dice al joven.

Goldenwolf: ¿Estás bien?

El futuro bufón lo mira algo más calmado y dice.

Verlin: Si… pero ¿Cómo supo que no era uno de ellos?

Dargus se da media vuelta y dice sonriendo.

Dargus: Porque gritaste…

Verlin mira los cuerpos pensando en lo cerca que estuvo de ser acribillado, sin embargo de los cuerpos caídos un extraño vapor negro empieza a emanar de ellos dirigiéndose al centro de la ciudad ¿Pero cómo? Si no había viento alguno en ese momento.

Verlin: ¿Qué demonios es eso que sale de los cuerpos?

Dargus y Goldenwolf lo miran y con una cara de no verle lógica a la pregunta le dicen.

Dargus: no veo nada… solo cadáveres.

Goldenwolf: Yo igual, dime ¿Qué acabas de ver?

En ese instante Verlin le explica lo del vapor y hacia donde se dirigían.

Algo incrédulo Dargus responde.

Dargus: Creo que esto ha sido mucho para ti.

El joven enfurecido responde.

Verlin: no estoy mintiendo, de hecho antes de que toda esta mierda sucediera vi a un encapuchado de negro con ese maldito vapor.

De pronto el silencio reino, solo quebrado por la voz del lobo dorado.

Goldenwolf: Esto puede ser mucho peor de lo que pensé, si es así necesitaremos a Fénix.

El lobo dorado mira al cielo y lanza una bola de luz con dirección hacia el centro de la ciudad.

Goldenwolf: Vamos, debió de haberla visto y tu muchacho mantente cerca.

Después de un rato llegan al centro de la ciudad en la cual había una antigua catedral, pero la entrada a esta estaba rodeada de gente, las cuales de inmediato dirigieron la mirada hacia el grupo de extraños.

Goldenwolf: No será fácil entrar.

Furiosos, el centenar de gente corre hacia el grupo, pero de pronto desde uno de los costados de la masa de gente, se ve como empiezan a volar por todos lados personas, a los lejos se ve como un minotauro embistiendo les abre paso a Goldenwolf y compañía.

Fénix: ¡¡¡Entren!!!!

Al dejar a la muchedumbre afuera de la catedral, ven hacia el  fondo del salón de la catedral una silueta vestida con túnica negra con su rostro dejado a la incógnita por una capucha, el joven Verlin al verlo dice.

Verlin: Es él.

Goldenwolf: Cuidado, debe de ser uno de los súbditos de Aslar.

De pronto el individuo dice “Muy bien dicho licántropo, soy Baelus uno de los señores oscuros de lord Aslar y esta será su tumba.”

De pronto se escucha como desenfrenadamente tratan de echar abajo la puerta.

Fénix: No tenemos mucho tiempo… Voy por él.

Pero el minotauro frena,  la mano de Dargus agarraba su brazo.

Dargus: Lo dudo…

El lobo dorado ve a Dargus el cual tenía sus ojos totalmente negros, a toda velocidad invoca una copia de luz de él mismo, al instante la copia de Goldenwolf toma a Verlin mientas que el real de un espadazo rompe una de las ventanas selladas, la copia saca a Verlin justo a tiempo antes de que el agujero se cerrara por una capa de hielo.

Verlin: ¡¡¡ESPERA!!!

La copia del lobo dorado lo mira y le señala que corra, al desvanecerse deja a Verlin frente a un eufórico centenar de personas.

Perseguido, Verlin corre desesperado solo logrando quedar atrapado en un callejón sin salida,  pero resignado ve hacia la luna la cual quedaba justo arriba de la torre de la catedral, de pronto los poseídos se quedan parados mirando hacia la torre de la catedral, Verlin sin entender la situación vuelve a ver hacia la torre encontrando en medio de la luna a una silueta negra de la cual se encienden dos ojos rojos.



Finaliza en el siguiente número…

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