domingo, 16 de octubre de 2011
El Lamento Del Héroe Anual N°1
El peso del tiempo.
El soplido del viento era lo único que daba alguna señal de algo vivo en lo que se podría decir un paraje totalmente desolado, el soplido seguía y seguía mientras que el metal corroído por el oxido que yacía en las estructuras del lugar daba testimonio del paso del tiempo.
A lo lejos una figura se acercaba a la entrada de la alguna vez gloriosa ciudad, algo nostálgico se detiene y observa solo para ser susurrado por sus recuerdos.
“Goldenwolf, Goldenwolf”
De un tirón de oreja es sacado de su trance, un niño licántropo de pelaje dorado decía adolorido.
Goldenwolf: ¡AUU¡ duele, no tenias porque hacer eso.
Un joven caballero humano lo miraba con aprecio el cual le dice.
“Despierta está a punto de pasar Sir Tristán”
La multitud aglomerada esperaba sin paciencia la llegada de su amado héroe mientras los juglares cantaban rapsodias inspiradas en las hazañas del nombrado caballero, sin embargo el pequeño licántropo grita de nuevo.
Goldenwolf: ¡No puedo ver nada, Edgar!
Con un suspiro el joven caballero lo toma y lo sienta en sus hombros, al notar la alegría del pequeño lobo este sonríe.
De inmediato el lobo dorado grita con emoción.
Goldenwolf: ¡Aquí viene, Edgar!
A lo lejos una figura de la cual se notaba a millas el brillo de su armadura se acercaba a la entrada de la gloriosa ciudad pero de pronto la sensación de la brisa del viento se llevo todo dejando solo las ruinas desoladas que yacían en el lugar.
Con una expresión endurecida por las incontables batallas el licántropo dorado entraba al inhóspito lugar seguido solo por el soplido del viento.
Los Infames.
Exhausto alguien corría entre la espesura de un bosque en plena noche, mientras que el sonido de pasos lo seguían, agobiado el humano se esconde detrás de un árbol, de pronto todo ruido cesa, nervioso ve por al lado del árbol solo para ver como el alrededor era envuelto en llamas, sin previo aviso las carcajadas de un gnomo que salía de entre las llamas inundaban el lugar.
Totalmente desesperado corre sin antes escuchar como el gnomo grita extasiado “¡ARDE, ARDE, HAHAHA”
Al dejar atrás las carcajadas del pirómano gnomo escucha de pronto como el sonido de una flauta resonaba en el lugar, extrañamente aliviado sus sentidos se pierden en la melodía de la flauta, finalmente al cesar la melodía se percata como unos ojos rojos brillaban delante de él, al frente de el un licántropo gris lo había atravesado con una espada.
Al caer ante el acero del lobo de ojos rojos, este se agacha y le arrebata un extraño medallón solo para terminar diciendo…
“Uno menos”
Relato Somnífero.
Rodeado de muertos vivientes, un caballero veía como un nigromante reía a lo lejos, el cual le decía.
Nigromante: Has sido una molestia pero ya no más con gusto te agregare a mi colección, vamos acaben con el de una vez por todas.
Los restos de alguna vez guerreros seguían la orden de su siniestro amo, ante los gritos idiotas de sus atacantes, el caballero susurraba.
Caballero: Mierda, espero que esto funcione.
Empuñando su espada brama “Ciclón de acero” girando a gran velocidad logra mutilar a los estúpidos zombis que se acercaban a él mientras que el nigromante enfurecido grita.
Nigromante: ¡MALDITOS IDIOTAS NOSE ACERQUEN!
Sin saber que el caballero antes acorralado tenía ese as bajo la manga el nigromante yacía indefenso ante un mareado caballero al cual al usar aquella técnica había visto volar su casco gracias a la fuerza centrifuga dejando a la vista su pelaje blanco como la nieve, el mareado licántropo albino se tomaba la cabeza y se decía.
Caballero Lobo: Me hubiera enseñado su secreto para no marearse…
Agitándose la cabeza el lobo albino corre hacia el nigromante quien corría pero antes de asestarle el golpe de gracia este queda corto de rango al notar que desde el suelo unas manos esqueléticas tomaban de sus tobillos, riéndose victorioso el nigromante invocaba más esqueletos de los cuales
Sujetaban al ahora preso caballero, el nigromante preparando un hechizo lanza una bola negra hacia el desafortunado lobo pero por sorpresa algo sucede que…
…
…
ZzZZzzZZ.
Abuelo…
ABUELO.
En una habitación dos niños licántropos trataban de despertar a un viejo lobo albino que yacía roncando en el lugar, sin resultados uno dice.
“Odio cuando hace eso en la mejor parte”
Los niños al salir de la estancia dejan al viejo lobo durmiendo plácidamente.
Fin.
La Guerra Del Lago De Cristal N°1
Desde los primeros pasos del mundo, la raza de los licántropos es una de las pocas que desde entonces lo han acompañado.
Es bien conocido que una de las más peculiares ramas de los licántropos son los lobos albinos los cuales viven en las lejanas tierras heladas del este al igual que una de sus más grandes leyendas… Icefall, la tormenta eterna.
Dice la leyenda que en el interior de aquellas tierras yace un artefacto de gran poder el cual provocaría la tormenta de nieve la cual nunca ha dejado de cesar en cambio otros simplemente dicen que es solo una prisión para horrores inimaginables pero en lo que si concuerdan es en que el que se atreva a intentar atravesar la tormenta solo conseguiría la muerte.
(Para mas info leer El lamento del héroe N°5,N°6 )
Después de la batalla, Dilavan y sus tropas apilaban los cuerpos de yetis mientras que de pronto se acerca uno de los soldados del joven capitán licántropo.
Soldado Lobo: Señor, hemos recibido noticias de los exploradores.
Dilavan: ¿Qué encontraron?
Soldado Lobo: Una segunda ola de yetis se acerca a nuestra posición.
El joven capitán miraba hacia el cuerpo del gigante de hielo y dice.
Dilavan: Algo está mal, nunca se habían comportado así los yetis y menos decir que estuvieran acompañados por gigantes de hielo.
Y de pronto de un grito dice.
Dilavan: Préndale fuego a los cuerpos y preparen sus cosas, nos largamos de aquí.
Finalmente enterrando una de las espadas de uno de los soldados caídos, se aleja del fúnebre lugar.
Momentos después el licántropo albino entra a una de las pocas casas que todavía estaban de pie en el pueblo en donde dos de sus soldados la custodiaban.
Dilavan: ¿Cómo están?
Soldado Lobo: Mejor pero todavía siguen algo choqueados.
Dilavan: Ya veo.
El joven capitán abre la puerta de una de las habitaciones y ve como los únicos sobrevivientes, los dos niños licántropos dormían en una cama, al darse la vuelta para salir de la habitación escucha decir de uno de los niños. “Gracias”
Al escuchar aquello le devuelve una leve sonrisa al infante quien se vuelve a dormir acto seguido Dilavan sale de la habitación solo para golpear impotente una de las paredes del lugar.
Dilavan: ¿Cómo es posible esto? ¿Qué mierda pasa?
De pronto uno de los soldados aparece en escena solo para decir.
Soldado Lobo: Estamos listos para partir.
Dilavan: Muy bien, salgamos de acá.
Después de un rato.
Dilavan y sus tropas salían del pueblo el cual yacía en llamas, el joven capitán miro a los niños licántropos e inmerso en sus pensamientos se dice a sí mismo.
Dilavan: Todavía siento este mal presentimiento… esto es solo el comienzo.
En otro lugar para ser más preciso en las cercanías de Icefall.
Cerca de aquella mítica tierra la tormenta de nieve ya comenzaba a dar cuenta de su presencia aunque osadamente tres figuras eran apenas visibles en la cada vez densa tormenta, tres figuras cubiertas de nieve se dirigían decididamente hacia su fin o tal vez algo inédito sucedería.
Ya al estar dentro de los dominios de la legendaria tierra la tormenta azotaba a los incautos quienes de pronto empezaron a oír susurros a través del viento los cuales decían siniestramente.
“Ilusos” “Comida”
Impetuosos a pesar del agobiante azote del clima y de los tenebrosos susurros los tres individuos seguían avanzando solo consiguiendo que los susurros se convirtieran en gritos llenos de ira.
“MORIRAN COMO RATAS” “HAHAHAHAHA”
A pesar del acoso, uno de los individuos se detiene y en medio de la tormenta levanta su brazo y en un susurro imperceptible congela todo a su alrededor dejando a varias figuras congeladas alrededor de los tres individuos sin embargo de golpe cesa, los misteriosos encapuchados yacían dentro de una gigantesca cúpula que los protegía de la tormenta, a lo lejos un gigantesco resplandor les arrebataba la mirada a los recien llegados, un enorme palacio de cristal yacía majestuosamente a lo lejos, al ver aquello uno de los individuos echaba para atrás su capucha y dejaba a la vista su abundante cabellera blanca y su calmada expresión solo para oír decir a una mística voz en el lugar.
“Has tomado tu tiempo en llegar… mago de pesadilla”
Continuara…
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