sábado, 23 de julio de 2011
Capitulo 1 - El Lamento Del Heroe N°13
La regla del diablo, si crees que la situación en la que estas ya no puede ser peor, yo que tu lo pensaría dos veces.
Bride, Leth y Pix con la alegría de creer que todo había terminado se encuentran con la desagradable cara del capitán elfo.
Bride: No puede ser.
Capitán Elfo: Llévenselos.
Mientras les daba la orden a sus soldados, mira hacia atrás y dice.
Capitán Elfo: Ahora sellen el lugar.
Uno de sus hombres asentía y se dirigía a la entrada con algunos explosivos, mientras que Bride y los demás eran encadenados.
Leth: ¡¡Quita tus manos!!
Pix: El martillo, noooo.
Cuando se lo quitaban Pix pensó, lo que fácil viene, fácil se va, en ese momento Bride le dice al capitán elfo.
Bride: ¡¡Suéltanos!!
Al escuchar aquello el elfo hojeaba los papeles que había obtenido del autómata y sin prestarle mucha atención dice.
Capitán Elfo: Lleven a los prisioneros al campamento, ahora si me disculpan tengo asuntos que atender.
Guardando los papeles en el bolsillo se sube a su caballo y se pierde entre los árboles, después de aquello Bride, Leth y Pix eran llevados a la parte trasera de un carruaje, la cual partió al tener a sus ocupantes arriba, al sentir que el
carruaje se movía Leth dice.
Leth: ¿Qué nos harán?
Bride sin mucho ánimo dice.
Bride: Eso es lo que también me pregunto…
El carruaje al alejarse del lugar, solo se oye un estruendo, seguido de los galopes de los jinetes que los escoltaban.
Bronze Hand.
La luna ya se posaba por encima de la ciudad, dándole el guiño, las tabernas empezaban a abrir sus puertas para todo aquel que quería matar el tiempo, pero entre todas las tabernas que había una destacaba en aquella noche.
En la entrada de la taberna se podía apreciar un cartel, el cual decía “El Enano Gruñón”, en su interior se podía sentir el olor a embriaguez barata y a indecencia pero para Roger, el padre de Bride, eso le daba de comer.
“Cantinero”
Roger: Voy.
Donde estarás muchacho, ya oscureció, pensaba su padre, sin embargo de pronto un extraño personaje entra en el lugar, dejando el lugar en silencio y ganándose todas las miradas de los presentes, este dice.
Verlin: ¿Qué pasa, nunca han visto a un bufón emborracharse?
Y como por arte de magia todos vuelven a sus asuntos, mientras el bufón caminaba hacia el mostrador, dice entre dientes.
Verlin: Idiotas.
El padre de Bride se acerca a él y le dice.
Roger: Bueno amigo ¿Qué tomaras?
Verlin: Leche helada por favor.
Roger: Hahaha, Que gracioso es.
El bufón algo irritado contesta.
Verlin: Hablaba en serio.
El cantinero algo sorprendido por la respuesta, responde.
Roger: Este… iré a buscársela de inmediato.
Verlin: Gracias.
(Con su típica sonrisa burlona)
Mientras Roger iba hacia la cocina a buscar el extraño pedido, en un susurro dice.
Roger: Malditos excéntricos.
Al estar solo, Verlin echa una mirada furtiva al rincón de la taberna, en donde ve a un humano sentado en aquel lugar con un aspecto que dejaba mucho que desear.
Verlin: Jejeje.
Icefall.
La legendaria tierra helada. La cual en un tiempo pasado era imposible cruzar sus dominios, pero los tiempos cambian, en la pura estepa congelada, Greywolf y Dilavan , habían recorrido varios kilómetros desde aquella vez cuando se refugiaron en aquel pueblo fantasma en donde despertaron algunos desagradables recuerdos del viejo licántropo albino.
En ese momento el lobo gris de la garra de metal temblaba por el frio, gruñendo le dice a Dilavan.
Greywolf: Como odio este lugar.
El lobo albino sin poder guardar una risotada, ve como el lobo gris dice.
Greywolf: ¿Qué es lo gracioso?
Dilavan: Hahaha, es que nunca imagine verte así.
Greywolf: ¿Cómo?
Dilavan: Como un indefenso anciano.
Greywolf se imagino lo que debía de estar viendo, y al hacerlo le causo algo de risa también, como pasa el tiempo pensó.
Poco a poco dejaban el desértico paraje y empezaron a adentrarse cada vez a un paisaje abundante de pinos, los cuales estaban en sus puntas cubiertos de nieve, el cual les daba un toque único al lugar.
Mientras caminaban oyen el crujir de unas ramas llamándole la atención de inmediato, Dilavan con una mano señalaba en donde se había sido el ruido, mientras que Greywolf se preparaba empuñando el mango de su espada, sin embargo para sorpresa, era solo un conejo, al ver aquello el lobo gris dice.
Greywolf: Maldito conejo.
Al bajar la guardia, sin previo aviso una flecha casi le da en el rostro, la cual quedo incrustada en un árbol cercano, al mirar hacia arriba, el lobo gris grita.
Greywolf: ¡¡Emboscada!!
En ese instante una lluvia de flechas caía sobre los licántropos.
Continuara…
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