sábado, 23 de julio de 2011

Capitulo 1 - El Lamento Del Heroe N°16

Por la calle principal de Bronze Hand caminaba Raze mirando a su alrededor como todos los días, siempre tenía la costumbre de ver los detalles de las casas como un niño pequeño mirando a las hormigas trabajar.

Raze: Que tranquilo esta esto.

Era cierto, después de los reportes de ataques de licántropos ferales, como por arte de magia todo se había tranquilizado, aun así todavía no recibía reportes de la caza de los lobos ferales, pero confiaba en el agente que había enviado para tal tarea.

Raze: Buenos días.

Dijo al entrar en la comisaria en donde sus ayudantes lo miran sorprendidos.

Pierr: Llega temprano jefe.

Raze: Por supuesto, debo dar el ejemplo.

Pierr: Toda la razón señor.

Al entrar a su oficina con su lame botas oficial, algunos de sus ayudantes dicen “Parece que no se emborracho anoche” provocando una risa de los presentes.

Sentado en su escritorio mira al joven humano de aspecto temeroso y delgado y le dice.

Raze: ¿Qué tenemos para hoy?

Pierr: No mucho señor.

Tocándose la barbilla Raze dice.

Raze: ¿No hay ningún reporte de algún mocoso extraviado deambulando en la noche?

Pierr: No señor.

Raze: Entonces…

Levantándose de su despacho sale de su oficina y les dice a sus subordinados.

Raze: Formen un equipo de búsqueda y revisen la ciudad, se han extraviado tres jóvenes, los cuales están compuestos por un humano, una elfa y un enano.

Pero antes de seguir un guardia levanta la mano.

Guardia: Señor ayer tres jóvenes con esas descripciones salieron por la entrada que resguardaba.

Raze: ¡¡Que!!! Eres un incompetente, cómo pudiste dejarlos salir, sabes que nadie puede hacerlo.

Guardia: pero señor iban acompañados de Draken y pense que estaba bien dejarlos ir con él.

Raze: …

Sin nada que decir piensa “No creo que los use como carnada pero…” de pronto grita.

Raze: Maldito sea, reúnan a todos, saldremos de inmediato.

Icefall.

En las cercanías del lago de cristal, desde una apartada colina, se podía apreciar como flotaba majestuosamente el castillo de cristal, pero precisamente ese castillo no era el centro de atención, sino, lo que sucedía en la apartada colina, acorralados Greywolf grita.

Greywolf: ¡¡¡Cómo pudiste malnacido!!!

Dilavan: Sherazad ¿Qué has hecho?

El guardián de tierra, implacable responde.

Sherazad: Lo que debe hacerse.

El lobo albino sin entender responde.

Dilavan: ¡¡¡De que hablas!!!! ¡¡¡Te has vuelto loco!!!

Con una sonrisa Sherazad responde.

Sherazad: Nunca lo entenderías.

El lobo de la garra de metal desenfundando su espada le grita a Sherazad.

Greywolf: ¡¡¡Nunca debiste haber vuelto pero arreglare eso de inmediato!!!

En ese instante los arqueros elfos esperaban la orden para iniciar su infierno de flechas, sin embargo otro personaje hace aparición en aquel lugar.

“Ha pasado tiempo Dilavan”

El lobo albino al ver a aquel elfo, se le vienen a la mente los recuerdos de aquella vez que estuvo en Istrad la capital elfica en plena guerra del lago de cristal.

Flashback.

En la sala real, Dilavan se encontraba ante el monarca elfo, el cual sentando escuchaba la petición de ayuda de parte de la delegación de licántropos albinos.

Dilavan: Su majestad, es imperioso que nos brinden su ayuda, los enanos han caído y las tropas del señor del hielo poco a poco avanzan hacia nuestra capital y cuando estén sobre nuestras cenizas miraran hacia acá.

Cuando termina de decir aquellas palabras ve como el consejero real se acerca al viejo rey y le susurra al oído.

Después de unos momentos.

La delegación de licántropos salía de la ciudad, los cuales eran vistos por una gran aglomeración de elfos curiosos, Dilavan dirige su mirada hacia una joven elfa y piensa “Tan joven y inocente, ignorante de que todo se ha ido a la mierda por culpa de un codicioso hijo de puta”

Ahora.

El lobo albino lo mira directo a los ojos y dice.

Dilavan: Gred, el consejero del rey elfo.

Gred: Hahaha, ex consejero dirás, el rey ha muerto y con su heredero desterrado ¿adivina quién manda  ahora?

El lobo albino riéndose, dice.

Dilavan: Ya veo, por eso desde el primer momento que te vi supe que eras un hijo de puta y adivina que, lo sigues siendo ahora.

Gred: Guárdate tus palabras las necesitaras para mandarles mis saludos a Goldenwolf.

Dando la orden, los arqueros desatan el infierno de flechas pero Dilavan activa su Pared de luz dejando las flechas incrustadas en ella, pero de pronto desde el piso una roca puntiaguda atraviesa al lobo albino, lo cual provoca que se desvanezca la cúpula de luz, Sherazad con un movimientos de manos hace que la roca vuelva a la tierra, mientras Greywolf toma a su amigo, el cual se desangraba, Dilavan con dificultad para hablar le dice al lobo gris.

Dilavan: El brillo yace en la esperanza.

Sin entender las palabras, le responde.

Greywolf: No hables, te sacare de aquí.

Una inocente sonrisa se le forma al lobo albino, el cual dice.

Dilavan: Advierte a los demás.

Al terminar de decir aquello, empuja al lobo gris, el cual cae colina abajo rodando, finalmente cae de rodillas en la nieve y ve como los elfos se dirigen hacia él.

Dilavan: Lo siento… Greywolf.

Continuara…

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