viernes, 20 de mayo de 2011
Greywolf El Oscuro N°6
Después de ver morir a su hijo, el lobo gris yacía arrodillado mirando hacia el suelo esperando el final, entre llamas y gritos casi desapercibido se podía oír el pisar de un caballero negro, ese peculiar sonido metálico, cada vez retumbaba mas y mas en la cabeza del perdido lobo gris, pero de pronto todo ceso y con una última palabra susurrada al viento…
Greywolf: hijo.
… todo comenzó.
Los ojos de Greywolf se tornaron en un rojo intenso como si escupieran fuego desde ellos, en ese momento su verdugo se acercaba para darle el golpe de gracia, pero lo que ignoraban los confiados caballeros era que ya no trataban con un simple licántropo sino con algo más, la sangre del lobo gris ardía llegando a tal punto de dar la sensación de que su corazón explotaría en mil malditos pedazos y finalmente con un gruñido le da la bienvenida a la locura.
El caballero negro levantando su espada vio como el licántropo feral le dedico una mirada que lo dejo petrificado por así decirlo y mostrando sus colmillos se libera de los caballeros que lo sujetaban y esquivando el espadazo muerde en el cuello a su atacante dejándolo revolcándose en su propia sangre mientras que sus camaradas estupefactos veían como uno a uno iban siendo asesinados a manos del lobo feral.
Greywolf: …
Bañado totalmente en la sangre de sus enemigos, el lobo feral se acerca al cadáver de su hijo y con lo poco y nada de cordura, lo toma en brazos provocando que desde sus ojos rojos cayeran lágrimas.
Sin embargo con una sonrisa burlesca entra en escena de nuevo el vampiro que asesino a su hijo, el cual le dice al lobo feral.
Vampiro: jejeje... después de todo, esta matanza no será en vano.
Greywolf al verlo deja con cuidado a su hijo en el suelo… solo quedaba ese bastardo para vengarlo… ya todo acabaría.
Con un aullido corre cegado por la locura hacia el vampiro, el cual no le cuesta mucho trabajo esquivar sus ataques frenéticos, al estar fuera del alcance del lobo feral le dice.
Vampiro: no está mal… pero que…
El vampiro sorprendido toca su cara, la cual tenía marcas de garras.
Vampiro: jejeje… nada mal.
Las heridas en su rostro se empezaron a regenerar hasta no dejar nada, de pronto abre su abrigo largo y dice ¡Horda de la medianoche! Desde el abrigo salen cientos de murciélagos con dirección hacia Greywolf.
Vampiro: Vayan esbirros ¡Vayan!
Los murciélagos desde todos lados mordían al lobo feral, el cual solo atinaba a tirar manotazos al aire sin resultado alguno, sin embargo Greywolf ignorando el dolor arremete en contra del vampiro, sin mucha visión debido a que estaba rodeado de molestos murciélagos solo logra fallar quedando de espaldas a él.
Vampiro: ¡Buu!
Con un golpe certero hacia la nuca del lobo feral, este cae al suelo perdiendo la conciencia, antes de cerrar los ojos… su última imagen fue la de su difunto hijo.
Como una apuñalada, volvieron sus recuerdos, Greywolf estaba tirado en el suelo mirando como un licántropo dorado se perdía a lo lejos.
Antes de nada debía parar el sangrado de la gran herida sufrida en la batalla anterior, pero estaba en mitad de un poblado en llamas y con el tiempo en su contra.
Greywolf: ¡Demonios!
Levantándose desgarra su capa y trata de parar el sangrado de su muñeca haciendo un nudo con el pedazo de capa, pero no era suficiente, sin previo aviso ve volar a un murciélago, el cual se pierde en un bosque cercano y algo terrible se le viene a la mente.
Greywolf: Arter…
Sin duda todo este tiempo estuvo siendo seguido por los esbirros del vampiro y viendo que estaba herido vendría en su auxilio pero un detalle se le escaparía al vampiro, el cual era… Greywolf había recuperado su memoria.
El lobo gris apenas podía controlar su rabia y sin duda en el instante que lo viera llegar no dudaría en atacarlo, pero tenía un gran problema, cada vez perdía más sangre, sin embargo había una solución, con el único detalle era que podría quedar inconsciente.
Reuniendo todo el coraje posible se acerca a unas brasas que estaban al rojo vivo y con decisión grita.
Greywolf: ¡Al Demonio!
En el momento que dice esas palabras introduce su herida en las brasas solo obteniendo un dolor de los mil demonios, pero era algo que debía hacerse.
Greywolf: ¡AAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!
Gritando al extremo de la locura saca su herida, la cual paro de sangrar pero con un ardor como si lo estuvieran cocinando en ese mismo momento, a duras penas cubre la herida con un pedazo de su capa, ya había resuelto un problema… ahora le quedaba el ultimo.
Greywolf camina hacia una pared de una casa destrozada y apoyado en ella logra escuchar en lo distante el galopar de unos caballos, ya estaba aquí… ese vampiro hijo de puta.
Empuñando su espada con la mano que le quedaba espera para tal vez… hacer su acto final.
Continuara…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario